Botella de vidrio - Fantini

Hay proyectos que nacen de un encargo, y otros que nacen de una conversación honesta. Este fue uno de esos casos. De manera fortuita, caímos en una interesante conversación, que despertó nuestro interés. Con motivo del centenario de un grupo de empresas Fantini, sus propietarios buscaban un regalo muy especial para agradecer a personas y empresas que habían sido parte esencial de su historia. No querían algo ostentoso ni fácilmente adquirible; buscaban algo que, incluso teniendo dinero, no pudiera comprarse.

Durante una de las primeras reuniones, uno de los dueños nos confesó que había pensado en una obra de arte reproducida en copias certificadas, pero que la idea le resultaba fría y distante. Fue entonces cuando apareció una reflexión clave: el valor real del regalo debía estar en su origen, en su significado y en su imposibilidad de repetirse. Sabiendo que el grupo de empresas de la familia Fantini contaba con algunos olivos, aunque ninguna de sus empresas se dedicara al sector agrícola, propusimos transformar ese recurso casi anecdótico en el corazón del proyecto.

La idea fue sencilla y poderosa: recoger la aceituna, producir un aceite propio y envasarlo en una botella de vidrio diseñada específicamente para la ocasión. Un objeto único que contenía no solo aceite, sino tiempo, territorio e historia. Un regalo irrepetible, limitado únicamente a la cantidad de aceite que la cosecha pudiera ofrecer, y concebido como un homenaje tangible a cien años de esfuerzo compartido.

Nos encargamos del diseño de la botella como pieza central de este relato: sobria, elegante y atemporal, pensada para acompañar y realzar el valor simbólico de su contenido. El resultado es un objeto exclusivo, cargado de significado, que convierte un gesto de agradecimiento en una experiencia emocional y memorable.

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